✈️ Cómo Volar Tranquilo: 4 Etapas para Disfrutar el Viaje Desde el Despegue

Volar Tranquilo tiene que ser una experiencia extraordinaria, no es solo trasladarse. Es una experiencia emocional, sensorial y mental que impacta de manera distinta en cada persona.

CONSEJOS PARA VOLAR TRANQUILO

Ing. Néstor Mareso

12/15/20255 min read

people boarding a plane
people boarding a plane

✈️ Cómo Volar Tranquilo: 4 Etapas para Disfrutar el Viaje Desde el Despegue

Muchas veces pasamos por alto que Volar no es solo trasladarse. Es una experiencia única, irrepetible, distinta cada vez y con una carga emocional, física y mental que cada persona atraviesa de manera distinta.

Algunas personas disfrutan el despegue, de las aceleraciones y el sentir el poder de volar, otras se relajan con la vista desde la ventanilla, disfrutando del paisaje y recordando esos sueños donde las nubes son de algodón, y algunas sienten una tensión que aumenta en cada instante desde el momento en que preparan la valija.

Y está bien que cada uno de nosotros lo viva de maneras únicas.
Porque el miedo o la ansiedad a volar no te definen como persona, ni dicen nada sobre tu valentía ni tu capacidad de soportar el miedo.
Cada uno de nosotros experimenta simplemente respuestas naturales frente a un entorno desconocido, lleno de estímulos nuevos, ruido, procedimientos y percepciones que no experimentamos en la vida diaria porque estamos fuera de nuestro entorno natural.

La buena noticia es que volar tranquilo y disfrutar del vuelo es posible.
Aquí no se trata de ver quién es el “más fuerte” o el que puede “superarlo sin sentir nada”, sino de aprender a gestionar lo que te pasa en cada etapa del viaje.

Por eso diseñé esta guía en 4 etapas, pensada para acompañarte antes, durante y después del vuelo, combinando herramientas técnicas de la aviación con técnicas emocionales y cognitivas de manejo del estrés.

Etapa 1 — Preparación previa: la calma empieza antes de llegar al aeropuerto

En el mundo aeronáutico siempre decimos que un vuelo seguro comienza mucho antes del despegue. Y lo mismo quiero que ocurra con tu tranquilidad: tu estado emocional se construye desde los días previos, no cuando estés dentro del avión.

La ansiedad, seguramente no surge en el aire, sino en la anticipación mental previa al viaje:
¿Y si me pasa algo en el avión?
¿Y si hay turbulencia?
¿Y si no lo puedo controlar?

Por eso, esta etapa previa al vuelo es clave.

Objetivos de esta etapa

  • Bajar la carga mental.

  • Reducir la incertidumbre.

  • Generar percepción de control.

  • Preparar al cuerpo y la mente para el viaje.

Qué podes hacer en esta etapa

  • Planificar con claridad: documentación, horarios, transporte al aeropuerto.

  • Preparar tu valija sin correr.

  • Dormir y alimentarte bien las 48 hs previas.

  • Evitar la sobreinformación catastrófica (Google es un arma de doble filo).

  • Practicar respiración diafragmática corta.


¿Por qué funciona?

Porque cuando organizas, anticipas y reduces la incertidumbre, tu sistema nervioso interpreta que estás a salvo y mantiene a la ansiedad ocupada en otras cosas. La anticipación deja de lado las amenazas que pueden perturbar tu tranquilidad al pasar a ser planificación.

La seguridad emocional empieza en casa.

Si quieres saber como controlar el Estres paso a paso puedes ver mi artículo "Establece metas y vence el miedo a Volar"

Etapa 2 — En el aeropuerto: transformar un entorno abrumador en uno manejable

Los aeropuertos son, para quienes no están acostumbrados a ellos una fábrica de estímulos para el cerebro:
luces, pantallas, anuncios, controles, filas, ruidos, horarios, protocolos.
Si llegas al aeropuerto con ansiedad previa, este entorno va a amplificarla y te lleva a un desborde emocional.

Pero también tienes la oportunidad de convertirla en un espacio de transición emocional, donde cada descubrimiento te asombra y maravilla.

Objetivos de esta etapa

  • Enfocar la mente.

  • Reducir la sensación de caos.

  • Mantener la calma antes de embarcar.


Qué podés hacer en esta etapa

  • Llegar con suficiente tiempo real: tu cuerpo necesita pausas, no apuros.

  • Usar auriculares o música que sean tu “cápsula de tranquilidad”.

  • Hidratarte y caminar despacio para liberar tensión.

  • Realizar un pequeño ejercicio de grounding:
    Observar 3 cosas que ves, 3 que escuchás y 3 que sentís.


¿Por qué funciona?

El grounding baja la activación fisiológica al enfocarse en los sentidos y el lugar donde estas, es llevarte de la mano al momento presente.
Y caminar o hidratarte ayuda a regular el sistema nervioso, que es clave antes del embarque.
Además, entender los procesos del aeropuerto disminuye la sensación de imprevisibilidad, por eso es bueno conocer de antemano con que te vas a encontrar.

Un aeropuerto puede parecer caótico, pero también puede ser tu primer paso hacia sentirte en control de la situación.

Etapa 3 — Durante el vuelo: técnicas concretas para manejar turbulencia, emociones y pensamientos

Aquí es donde se suele concentrar la mayor ansiedad, pues ya no hay vuelta atrás.
La cabina es un espacio reducido, los ruidos son distintos y desconocidos, la sensación de elevación y el cambio de presión es única y las turbulencias generan la falsa impresión de peligro.

Pero la realidad técnica es clara y muy distinta a lo que dicen tus sentidos:
el avión está diseñado para soportar muchísimo más de lo que sentís, te lo aseguro.

Objetivos de esta etapa

  • Estabilizar emociones.

  • Controlar pensamientos automáticos.

  • Mantener un foco claro y realista.

  • Que disfrutes el viaje o, al menos, que no lo sufras.


¿Qué podés hacer en esta etapa?

  • Usar respiración en 4-6 (inhalar 4, exhalar 6) para bajar la activación.

  • Tener preparada una playlist o podcast que te acompañe.

  • Hacer pequeños estiramientos de manos, cuello y hombros.

  • Evitar la interpretación catastrófica de la turbulencia.

  • Utilizar una técnica cognitiva simple:

    “Lo que siento no define lo que está pasando”.


¿Por qué funciona técnicamente?

El cuerpo y tus sentidos interpretan vibraciones como amenazas, pero el avión interpreta vibración como normalidad de pasar de la tierra al cielo.
Tu cuerpo reacciona a sensaciones.
El avión responde a sistemas de ingeniería y redundancia.
Ambos funcionan en lógicas distintas y allí está el secreto, con conocimiento tu vuelo se puede disfrutar.

Cuando entendés esto, algo en tu interior se alinea con él avión.
La emoción se calma.
La razón toma su lugar.

Si quieres aprender sobre Seguridad Aérea puedes ver mi artículo "Cómo el CRM y MRM reducen las fallas"

Etapa 4 — Al aterrizar: integrar la experiencia y reducir el miedo futuro

Aunque aterrizar, para la mayoría es el fin del vuelo, el viaje no termina aún.
Y esta etapa es la clave para que tu próximo vuelo sea más tranquilo que el anterior.

Objetivos de esta etapa

  • Registrar tu progreso.

  • Reforzar tu confianza.

  • Evitar fijar la experiencia como “traumática”.

  • Convertir el vuelo en aprendizaje emocional.


Qué podés hacer en esta etapa

  • Reconocer lo que lograste: volaste, atravesaste tu ansiedad, avanzaste.

  • Anotar breves reflexiones sobre lo que ayudó y lo que no.

  • Hablar de la experiencia con alguien que te escuche.

  • Asociar el vuelo con algo positivo que viviste en destino.


¿Por qué funciona?

Porque nuestro cerebro necesita cerrar ciclos.
Si no registrás tu avance, tu mente vuelve a instalar el miedo como si fuera nuevo.
Pero si integras la experiencia positiva del vuelo, el sistema aprende que podés volar, aunque tengas miedo.

Volar tranquilo no es no sentir nada.
Es aprender a sentir y seguir adelante.


Si quieres aprender de mi experiencia te invito a leer mi artículo "Volar sin Miedo, mi camino para transformar ansiedad en confianza"

Conclusión — La tranquilidad no depende del avión; depende de vos y de cómo acompañás tus emociones

Cuanto más entendés el proceso, más control sentís.
Cuanto más te preparás, menos te domina la anticipación.
Cuanto más técnicas aplicás, menos espacio tiene el miedo.
Cuanto más volás, más confianza construís.

Volar no es un examen de la cantidad de miedo o ansiedad que soportas.
Es un viaje maravilloso para ir de un lugar a otro.
Y vos mereces disfrutarlo en cada momento.

Vamos... tranquilo.... que voy a acompañarte a cada paso de este recorrido.

¡¡¡ Nos vemos en el aire, mi gente valiente!!!